La realidad de los biomas guatemaltecos
Por : Heber Antonio Hernández
Introducción
Guatemala posee una geografía peculiar que va
desde planicies extensas en la costa sur hasta altas cumbres de montañas y volcanes
en el centro del país, para volver a bajar al territorio norte, donde el territorio
se allana nuevamente. Toda esta variación del terreno propicia la aparición de
climas diversos debido a las condiciones diferenciales de temperaturas, humedad,
precipitaciones y vientos. De esta forma, cada comunidad biótica especialmente
adaptada a cada clima constituye un bioma que expone características únicas en
flora, fauna y distribución, así como comportamientos.
Tomando consciencia de la importancia de estos
hechos en el marco ecológico nacional, se procedió a realizar una revisión
documental para indagar en los datos más importantes de cada bioma, sus
características, su riqueza y sus amenazas. Los resultados de esta revisión se
exponen a continuación en forma de un texto analítico que describe su
realización, los hallazgos y las conclusiones que pudieron obtenerse del
trabajo.
Metodología
Esta revisión documental se ha realizado
mediante la consulta de fuentes de información digital haciendo uso de equipo
electrónico para indagar en la red y para el procesamiento del texto. Se partió
de la búsqueda de información que incluyera las palabras claves “biomas de
Guatemala” y cada uno de los nombres de estos biomas para mayor especificidad
en los resultados del buscador web. Se prefirió el uso del buscador “Scholar
Google” por mostrar contenido de fuentes más serias que las que aparecen en el buscador
normal. Toda la información encontrada se cotejó y se descartaron varios
documentos que no cumplían con el contenido que se estaba investigando, aunque
mostraran coincidencias. De las fuentes que sí cumplieron con el contenido
buscado se realizó una pequeña matriz incluyendo los aspectos más importantes
en cuanto a factores bióticos y abióticos de cada ecosistema y se contrastaron
entre sí. Haciendo uso de esta matriz se pudo elaborar el texto argumentativo
que se presenta a continuación como parte central de este artículo y que
plantea una postura crítica ante la realidad del país.
Resultados y discusión
La investigación permitió obtener como
resultado una visión general del panorama ecológico en Guatemala y recopilar
los datos más importantes sobre sus distintos ecosistemas. Se pudo corroborar
que existen diversos modos de estudiar la ecología de Guatemala y que algunos ecosistemas
minoritarios tienen muy poca documentación por parte de instituciones o académicos.
La información analizada pertenece principalmente a estudios científicos, como el
de Vázquez-Negrín y
otros (2011) o el de Zamora y otros (2008),
realizados para caracterizar especies nativas, valorización de áreas protegidas
o por interés particular en una zona determinada que llama la atención por sus
condiciones. También incluyó documentos de instituciones gubernamentales en colaboración
con comunidades en las que predomina el respectivo bioma. Cabe resaltar que
muchas comunidades se preocupan por la preservación de algunos ecosistemas
porque, aparte de tener significado cultural o sagrado, representa una base
económica debido al turismo.
Con base a todo lo encontrado, se puede exponer
un poco de la realidad ecológica en Guatemala y cómo está siendo amenazada.
Algo interesante que se puede comprobar en datos recopilados por Campos (2020), Jiménez (2020), Josse (2022) y
estudios planteados por CONAP (2011) es que incluso en zonas que se consideran
áridas, hostiles y de difícil acceso a recursos vitales hay una extraordinaria
manifestación de biodiversidad y abundancia de vida. Tanto el bosque espinoso
como el matorral xerófilo tienen formas de vida adaptadas a este ambiente seco
y caluroso que se desarrollan con total tranquilidad en este ambiente.
La geografía de Guatemala favorece la presencia
de ecosistemas tan diversos para el territorio relativamente pequeño del país.
De ahí que existan biomas cálidos y de abundante lluvia típicos de zonas
ecuatoriales como la sabana y las selvas, hasta otros fríos y húmedos que
parecieran más un portal a latitudes más polares, como el bosque montañoso y la
pradera subalpina
Por su parte, la Municipalidad de Todos Santos
Cuchumatán (2015) expone que la pradera subalpina que existe en
Huehuetenango es un depósito extraordinario de especies endémicas, muchas sin
identificar aún. La riqueza de esta zona, que pareciera inerte debido a las
bajas temperaturas que posee, es incomparable y debería protegerse a toda costa,
no solo por lo anterior, sino también por ser de los biomas que menor
superficie ocupan en el territorio.
No obstante, ya sea que un bioma ocupe o no
grandes extensiones de terreno no le asegura su protección. Las selvas alta y
mediana pronto también podrían categorizarse como biomas de pequeña extensión,
pues cada año pierden más y más territorio debido a la explotación
descontrolada de la tierra. Ni siquiera la sabana, que es un ecosistema
propiamente abierto y sin mucha cobertura forestal como resaltan MINTRA (s.f.) y Marroquín (2021), se salva de la
explotación. Pues siendo su estensión casi toda la costa del pacífico cada vez
más se invade para cultivos de caña de azúcar, que daña por el simple hecho de ser
un monocultivo; pero también, con más impacto, por el hecho de la quema de la
que es objeto.
La
cobertura forestal está retrocediendo y dando lugar a las zonas de cultivo o al
pastizal, pero no un pastizal natural como el que describen Herrera (2017) y López
(2009), de condiciones naturales presente en el oriente de Guatemala; sino a un
pastizal creado para pastura de ganado o que queda como remanente de grandes
cultivos. Lo que se pierde en este proceso casi siempre es irremediable y las
especies se acaban.
Todo
ello lleva a plantearse serios cuestionamientos sobre el actuar, tanto de
autoridades como de ciudadanos, ante el deterioro de las zonas naturales en un
territorio que fue y sigue siendo, aunque en menor grado, rico en
biodiversidad. El conocimiento de estas zonas naturales es importante para la
población, pues sigue habiendo mucho desconocimiento y poca valoración. Pero
las autoridades tienen un deber mucho mayor para con este tema, pues el Estado
incluye la naturaleza y los recursos naturales y estos deben ser
salvaguardados. El panorama ideal sería que la corrupción no suponga un obstáculo
para cumplir con ese deber y que la educación sea un medio para que las
personas tomen ese mismo deber y lo promuevan colectivamente.
Conclusiones
A manera
de conclusión se puede aseverar que Guatemala es un territorio que todavía
conserva la riqueza biológica que la hacaracterizado por muchos años. La
diversidad de climas favorece la aparición de muchos biomas diferenciados en
los que se desarrollan muchas especies de plantas adaptadas a su ambiente,
desde los árboles frondosos de las selvas generosas en agua y luz, hasta las
cactáceas del desierto y bosque espinoso que saben muy bien como conservar sus
reservas hídricas. La vegetación, a su vez, determina la fauna local y con
forma toda una red trófica que mantiene el ecosistema estable.
El endemismo
es una condición muy común en Guatemala gracias a esas mismas condiciones
geográficas y climáticas que permiten la existencia de diversos biomas. Cada
uno de estos tiene varias especies que son únicas en el mundo, tanto así, que
no han sido catalogadas o nombradas y que deben valorizarse adecuadamente como
un patrimonio natural, en lugar de promover su desaparición mediante el
deterioro de sus hábitats.
La
realidad lamentable en este tema es que el cuidado de estos biomas, su
conservación, su promoción y su valoración no son eficientes, a veces ni
siquiera efectivos. El país tiene una buena fuente económica en el turismo,
pero no se le presta la debida atención. El ecoturismo debería ser uno de los
pilares económicos de la mano con la conservación de los biomas y especies en
ellos para ser un santuario natural. Las condiciones del país lo permite, solo
falta la voluntad de hacerlo.
Referencias
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